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El mar Cantábrico alcanza temperaturas récord en la costa vasca con picos de más de 26 °C

Los expertos llevan tiempo advirtiendo de que el Cantábrico se está “mediterranizando”, y los datos de este último verano no dejan lugar a dudas: las aguas de la costa vasca han registrado anomalías térmicas inéditas que superan los 3 °C sobre su temperatura habitual, con medias de 23,4 ºC.

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Quien se haya bañado este verano en alguna de las cerca de 40 playas de la costa vasca habrá notado que este año sus aguas estaban especialmente calientes, con temperaturas más cercanas a las que podríamos recordar en el Mediterráneo que en el Cantábrico. Y es que, durante esta temporada estival meteorológica (desde junio hasta agosto) la temperatura media del agua en superficie ha sido de 23,4 ºC, 1,7 grados más que lo habitual en la última década.

Sin embargo, ha habido jornadas en las que las temperaturas han superado con creces esas cifras, llegando a superar los 26 grados Celsius; el 17 de agosto de este año, la boya marina de Puertos del Estado situada frente a Cabo Matxitxako (Bizkaia), registró una temperatura récord de los últimos 10 años: 26,1 ºC, una cifra más propia de mares tropicales que de nuestras latitudes. La anterior marca más alta fue el 14 de julio de 2018, con 25,5 ºC. 

Los registros de este año han pulverizado todas las marcas históricas recientes. Julio de 2026 ha marcado un hito con una anomalía térmica en el Cantábrico que ha llegado hasta los 2,1 °C por encima de la media en la última década.

Este año, además, la temperatura del agua de la costa vasca se ha calentado de manera prematura. En mayo de 2026, la temperatura media escaló a 17,4 °C (frente a los 15,7 °C de 2017 y los 16,2 °C de media), y abril registró un máximo absoluto inédito de 17 °C.

El mar que no se enfría

Las altas temperaturas que hemos sufrido este verano (el más cálido desde, al menos, 1970, según la Agencia Vasca de Meteorología, Euskalmet), se ha hecho notar. El sol ha calentado tanto el mar que las aguas no se enfrían ni de noche: el 68 % de las jornadas estivales superó los 23 °C nocturnos y en 9 de ellas no se bajó de los 25 °C.

La noche más cálida se registró la madrugada del 17 de agosto, cuando el agua marcó una mínima de 25,5 °C entre las 00:00 y las 6:00 horas.

Olas de calor, también marinas

Estas altas temperaturas alcanzadas en nuestras aguas no han sido fenómenos puntuales, sino que han derivado en auténticas olas de calor marinas: si en el aire esta temporada hemos padecido tres olas de calor (a las que habría que sumar otra prematura en mayo), en el mar hemos padecido dos, mucho más prolongadas.

El primer episodio fue una embestida de 16 días (del 18 de junio al 3 de julio) que alcanzó una intensidad “moderada”, con una anomalía media de 2,3 °C sobre los valores habituales; el 28 de junio, de hecho, la temperatura marina llegó a superar en 2,74 grados la media de la última década.

El segundo episodio no tardó en llegar: en apenas cinco días el mar entró en una segunda ola de calor, esta vez de categoría “severa”, que se prolongó durante 50 días (del 9 de julio al 27 de agosto), con anomalías que rozaron los 3 °C durante varias jornadas. 

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