50 años del asesinato de Aingeru Berazadi a manos de ETA
Durante el verano de 1975, el director gerente de la empresa Sigma, Aingeru Berazadi, recibió una carta amenazante de ETA. Siete meses después, coincidiendo con el Día del Padre, una de sus hijas, Cristina, le llamó para felicitarle, y recibió una noticia brutal: habían secuestrado a su aita.
Era el 19 de marzo de 1976, y se había consumado el temor de su mujer, Mari Carmen Estarta, quien le insistía en extremar las precauciones. “El aita era euskaldun hasta la médula, y siempre decía ‘a mí no me van a coger, cómo me van a coger a mí’. Como diciendo, ‘pero si yo soy de ellos’”, recuerda para EITB Cristina Berazadi, la más joven de los seis hijos e hijas de Aingeru Berazadi.
Un secuestro de 20 días
El secuestro se prolongó durante 20 días, en un caserío de Itziar, hasta que miembros de un comando de los denominados Bereziak de ETA político-militar lo asesinaron el 8 de abril de 1976. Berazadi apareció en el alto de Azkarate, con un tiro en la cabeza.
Cuando se cumple medio siglo de su asesinato, Cristina Berazadi, que entonces era una niña de 13 años, ha querido honrar su memoria: “Recuerdo a mi padre perfectamente. Recuerdo su olor, todo. Por suerte tengo ese recuerdo, le pude conocer”.
Aingeru Berazadi era natural de Zarautz, aunque en aquellos años residía en el barrio donostiarra de Intxaurrondo y trabajaba en Elgoibar. Además de un conocido empresario, fue un promotor del euskera y la cultura vasca, y patrocinó el surgimiento de ikastolas en Elgoibar, Zarautz y Donostia. A su muerte, se celebró un multitudinario funeral en la plaza de los Fueros de Elgoibar.
Impacto entre los empresarios
Berazadi fue el primer empresario asesinado por ETA, y también fue la primera persona secuestrada cuyo rapto finalizó en asesinato. El impacto de aquel asesinato fue mayúsculo.
El empresario Jesús Alberdi ha recordado para EITB el impacto que tuvo aquel asesinato y, en general, la amenaza de ETA en el mundo empresarial: “Generó un miedo y una incertidumbre en el mundo empresarial. El impacto fue terrible. Cada uno se buscaba la vida porque sabía, con lo que había ocurrido, qué es lo que le podía pasar”, explica Alberdi.
Con todo, el asesinato de Berazadi quedó impune, como consecuencia de la amnistía de 1977. Los responsables del secuestro y asesinato fueron cuatro jóvenes de entre 17 y 22 años. “No hubo juicio”, recuerda Cristina Berazadi.
A la menor de los Berazadi-Estarta le costó 40 años hablar públicamente del asesinato de su padre, hasta que el instituto Gogora le convenció hace una década para honrar la memoria de su padre. Ahora, 50 años después del asesinato que rompió su familia y les llevó a abandonar Euskadi, ha vuelto a recordar a Aingeru Berazadi.