Ganaderos del Pirineo piden "limitar" la población de osos a una cantidad "compatible" con la ganadería extensiva
Los ganaderos del Pirineo navarro han mostrado este miércoles su preocupación por la aparición este fin de semana de un oso entre Ochagavía y Ezcároz y el avistamiento de otro ejemplar en Aribe. Han pedido que "se revisen" las políticas de protección de este animal, han planteado "limitar" su población a "una cantidad compatible con la ganadería extensiva y preservar zonas concretas" sin osos, donde sus rebaños puedan pastar.
Varios ganaderos y pastores de Orbaizeta, Valle de Erro y de Ureta han dado una rueda de prensa en la sede del sindicato EHNE de Iruña. Felipe Etxetxikia, secretario general del sindicato considera que una población de 120 oso en el Pirineo es "una cantidad importante" y ha llamado a reflexionar sobre "cuál es la población aceptable de osos", para "lograr un equilibrio" entre la ganadería extensiva, en la que los rebaños pasan mucho tiempo en lo montes, y la población de osos.
Los ganaderos afirman que, si bien los últimos años han sido "relativamente tranquilos", la población de osos "va creciendo poco a poco y esto significa que van a necesitar mayor territorio", por lo que se asentarán en zonas "cada vez más cercanas".
Los profesionales han asegurado que la presencia del oso "no es compatible con el manejo extensivo que hacemos de nuestros animales". Según han explicado, el ataque de un oso, aunque no llegue a matar a ningún animal, "produce que las ovejas dejen de producir leche, también afecta a las vacas recién paridas..."
Han resaltado que, en los últimos 20 años, las cabezas de ovino se han reducido "practicamente a la mitad" en Navarra y, aunque reconocen que la situación del sector "no es consecuencia de la presencia del oso", advierten que en determinadas zonas "puede ser la gota que colma el vaso".
Han reclamado que la presencia de ganado "es fundamental para mantener el ecosistema que tenemos, para la prevención de incendios y para el equilibrio de los paisajes", y apuntan a que la falta de rebaños provoca "una masa vegetal en aumento, montes cada vez más cerrados y un deterioro paisajístico evidente".
Por todo ello, han solicitado que "se revisen" las políticas de protección del oso, como la Directiva de Hábitats de la Unión Europeo y los planes de recuperación específicos de cada zona. Asimismo, han defendido que "hay que plantearse limitar la población de osos a una cantidad compatible con la ganadería extensiva y preservar zonas concretas sin la presencia" de este animal.