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Irán y Arabia Saudí, en rumbo de colisión

El petróleo tiene algo que ver con esta nueva crisis. Arabia Saudí ha decidido aumentar la tensión con Irán justo cuando está previsto que se levanten las sanciones internacionales a Irán.

Las tensiones entre Irán y Arabia Saudí se deben a motivos históricos y religiosos, pero también, y sobre todo, a su lucha para ser la potencia dominante en Oriente Medio.

El Islam tiene dos grupos principales, los suníes y los chiíes, y las rencillas entre ambos vienen de muy atrás, desde la muerte de Mahoma. En la época actual, Irán es el líder de los chiíes y Arabia Saudí quiere ser el líder de los suníes.

Los dos países están ya enfrentados muy seriamente en Siria y Yemen. Los saudíes intentan derribar al sirio Assad, apoyado por los iraníes, y en Yemen los saudíes bombardean a los rebeldes chiíes, a los que ayuda Irán.

Además, Arabia Saudí reprime en el interior a su minoría chií, que representa aproximadamente el 10% de su población y que está concentrada en la costa del Golfo Pérsico. Es decir, qué casualidad, en la región petrolera de Arabia Saudí.

El petróleo, precisamente, tiene algo que ver con esta nueva crisis. Arabia Saudí ha decidido aumentar la tensión con Irán justo cuando está previsto que se levanten las sanciones internacionales a Irán y los iraníes puedan volver a exportar mucho petróleo. Algo que a Arabia Saudí no le conviene, por lo visto, y de ahí la provocación que supone para los iraníes la ejecución del clérigo chií Al Nimr.

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