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Más preguntas incómodas para Arabia Saudí

Los rebeldes hutíes han reivindicado el ataque contra varias refinerías saudíes como venganza por los bombardeos que Arabia Saudí efectúa en Yemen.

El ataque contra dos refinerías de Arabia saudí sigue planteando preguntas incómodas. Especialmente para Mohamed Bin Salman, el príncipe heredero saudí. Él fue el que en 2015, cuando fue nombrado ministro de Defensa, decidió involucrar a Arabia Saudí en la guerra de Yemen. Esa guerra la iban ganando los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, y la iba perdiendo el Gobierno yemení, respaldado por Arabia Saudí. El ataque contra las refinerías ha sido reivindicado por los rebeldes hutíes, como venganza por los bombardeos que Arabia Saudí efectúa en Yemen. Pero, si de verdad los hutíes tienen la capacidad para hacer un ataque de precisión como éste, Arabia Saudí ya ha perdido la guerra de Yemen.

El daño para la economía saudí es enorme; sin petróleo, Arabia Saudí no es nada. Pero hay otra pregunta: si sus instalaciones petroleras pueden ser atacadas con tanta facilidad, ¿de qué le valen a Arabia Saudí los miles de millones de euros que gasta en comprar armas a Estados Unidos? ¿Cómo es posible que el ataque no fuera detectado? Además, en la zona donde Arabia Saudí tiene sus instalaciones petroleras vive una minoría chií, que simpatiza con Irán y con los hutíes porque también son chiíes. ¿Y si el ataque ha contado con la ayuda de esos chiíes? En otras palabras, ¿y si el ataque ha sido perpetrado desde dentro mismo de Arabia Saudí?   

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