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Las dos caras de China

La celebración de ayer fue una demostración del poderío militar de la China moderna. Por otra parte, miles de manifestantes salieron en Hong Kong para reclamar la independencia.

El presidente de China, Xi Jinping, se ha convertido en el nuevo Mao. Ayer pronunció su discurso desde el mismo lugar en que Mao proclamó la República Popular China hace 70 años. En el desfile se exhibieron grandes fotografías de Xi Jinping, igual que durante la Revolución Cultural se exhibían grandes retratos de Mao. Xi ha implantado un culto a la personalidad que no llega a tanto como el que tuvo Mao, pero se le empieza a acercar. Ningún dirigente chino después de Mao ha tenido tanto poder como el que tiene ahora Xi. La celebración de ayer fue una demostración del poderío militar de la China moderna. Misiles supersónicos y aviones de última generación.

Sin embargo, a 2.000 kilómetros de Pekín estaba pasando algo que seguro que cada día preocupa más a Xi. Miles de manifestantes salieron en Hong Kong para protestar contra la China comunista. En efecto, lo que comenzó con manifestaciones en favor de la democracia se ha convertido en una reclamación de independencia de Hong Kong frente a China. Eso es algo que Xi no puede tolerar, pero no puede arreglarlo con misiles supersónicos.

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