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El benceno, líquido volátil en la gasolina, no supone riesgo salvo en "exposiciones prolongadas"

El profesor e investigador en el Departamento de Química Analítica de la EHU Néstor Etxebarria considera "adecuadas" las recomendaciones de permanecer en espacios interiores cerrados y mantener puertas y ventanas cerradas, si bien, señala que "en la medida en que el foco esté controlado y que no exista un riesgo continuo de que la fuga se mantenga, no es una situación alarmante".
(Foto de ARCHIVO)

Planta de Petronor en Muskiz (Bizkaia)



REMITIDA / HANDOUT por PETRONOR

Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma

14/7/2025

Vista general de la planta de Petronor en Muskiz. Europa Press.

El benceno, la sustancia química detectada en un escape de uno de los tanques de gasolina de la refinería de Petronor en Muskiz, es un líquido incoloro, volátil, de olor dulce y altamente inflamable que se obtiene mediante procesos de destilación del petróleo, y que no supone riesgo para la salud salvo en "exposiciones prolongadas".

Según información del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el benceno se utiliza en la industria química para obtener compuestos intermedios para la fabricación de diversos productos, como plásticos, resinas, fibras sintéticas, pesticidas, medicamentos o colorantes, entre otros.

Esta sustancia química se encuentra de forma natural en los productos derivados del petróleo, entre ellos la gasolina, a la que también se añade como aditivo, ya que aumenta su octanaje y tiene propiedades antidetonantes. 

Igualmente aparece de forma natural como resultado de los incendios forestales y los volcanes, aunque la mayor parte se debe a fuentes antropogénicas, como la combustión de carbón y petróleo y la de vehículos de motor. Es, asimismo, un componente del humo del tabaco.

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco informó este jueves por la tarde de una detección puntual de concentraciones de benceno en aire ambiente entre 100 y 200 µg/m³ en zonas habitadas del municipio vizcaíno de Muskiz.

Para los trabajos que suponen una exposición a esta sustancia, su Valor Límite Ambiental de Exposición Diaria está establecido en 1 ppm (3,25 mg/m³). 

Durante esta mañana, los resultados de las mediciones muestran valores muy inferiores las de ayer, aunque se han constatado "fluctuaciones", por lo que Salud Pública mantiene las recomendaciones de permanecer en espacios interiores cerrados y mantener puertas y ventanas cerradas.

En declaraciones a EFE, el profesor e investigador en el Departamento de Química Analítica de la EHU Néstor Etxebarria ha considerado "adecuadas" estas medidas como una "forma rápida de evitar el riesgo" de estar expuestos a compuestos que resultan "peligrosos" para la salud.

Ha advertido de que solo una "máscara con filtros especiales", como las que utilizan los trabajadores expuestos al benceno, son útiles para no inhalar este tipo de contaminantes, mientras que las mascarillas utilizadas durante la pandemia "no harían nada". 

El catedrático ha explicado que "a largo plazo y en una exposición prolongada, incluso en concentraciones bajas, es cancerígeno". Etxebarria ha apuntado que, una vez controlado el escape en la refinería, es "previsible" que "en pocas horas" las concentraciones de benceno "se disipen", pues debido a su alta volatilidad este se "diluye rápidamente". 

Señala, asimismo que "en la medida en que el foco esté controlado y que no exista un riesgo continuo de que la fuga se mantenga, no es una situación alarmante". 

Efectos de una exposición prolongada

El INSST recuerda que el benceno es un agente cancerígeno que puede ocasionar graves efectos para la salud humana, de los cuales el más relevante es la leucemia mieloide aguda.

Esta sustancia química también puede producir otros efectos agudos y crónicos en la salud. Una exposición breve a concentraciones altas puede producir irritación, mareos, náuseas, dolor de cabeza, convulsiones, pérdida de conocimiento, alteraciones cardíacas e "incluso la muerte, si los niveles de exposición fuesen muy altos".

Con respecto a los efectos crónicos, el más destacado es la alteración de los tejidos de la médula ósea donde se producen las células de la sangre. Esta alteración puede producir anemias, hemorragias y la leucemia.

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