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Koldo Almandoz: “Hoy día, el objetivo en el cine es domar al espectador.

El cineasta donostiarra estrena “Azken agurra” en la Sección Oficial del Zinemaldia, fuera de concurso, como Proyección Especial. En su tercer largometraje, Almandoz combina drama e ironía en una tierna, profunda y humanista película que huye de la épica.  

Koldo Almandoz zinemagilea
Koldo Almandoz, durante el rodaje de "Azken agurra"

Todos merecemos un último adiós, a pesar de todo. Eso afirma, al menos, uno de los personajes de Azken agurra, tercer largometraje del cineasta donostiarra Koldo Almandoz (San Sebastián, 1973). Esta película, rodada en euskera con la participación de EITB, es un trabajo agudo, humanista, estético, profundo, riguroso y honesto, y se proyectará dentro de la Sección Oficial del Zinemaldia, fuera de concurso, como proyección especial.  

Azken agurra desprende la particular forma de mirar al cine y al mundo del cineasta donostiarra, ese reverencial respeto tanto hacia la inteligencia del público como hacia sus personajes que también mostraban en el largometraje Oreina, el cortometraje Narcisso y las series Hondar ahoak y Zeru ahoak; no se eluden las contradicciones, sino que se profundiza en ellas, y nada es blanco o negro.  

Hemos hablado con Almandoz sobre esta película, una historia protagonizada por un antihéroe contradictorio, un padre torpe, “emprendedor” caótico y soñador irresponsable que tiene “La Internacional” como tono en el móvil mientras espera dar un pelotazo.

La historia, el tono, un personaje concreto… ¿Qué reflexión o inquietud te empujó a crear Azken agurra?

Nació de las pequeñas miserias de los hombres adultos contemporáneos. Con el paso de los años, nuestra vida se va llenando de pequeñas o grandes frustraciones. Las expectativas no se han visto colmadas o tomamos consciencia de que no se colmarán. Y la mayoría de las veces, es por nuestra propia culpa. No podemos culpar a nadie –y mucho menos al patriarcado–.

Necesitaba un asunto universal que me permitiera hablar de una realidad así. Y un tono y un contexto original que me permitiera diferentes opciones. En un momento u otro, todas las personas pasamos por la experiencia de la muerte y el duelo. Se forma también un universo particular en torno a ello, y creo que es adecuado para contar la historia, porque, realmente, cuando hablamos de la muerte hablamos de la vida. 

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18:00 - 20:00

La película se articula, como otras de tus obras, sobre los márgenes: sótanos, “perdedores”, polígonos industriales, autobuses de línea, coches tuneados… ¿Cómo y con qué objetivo has ofrecido el foco a esos lugares y personajes y cómo los has concebido para que vayan más allá del cliché?

El mundo del cine es muy mentiroso y hay que luchar contra esa falsedad. Yo no hago cine social. El cine social es una tremenda trampa. El mundo del cine no puede dar lecciones de nada, porque está lleno de vanidad y mentiras. Toma cualquier asunto social y la somete a sus intereses. Las personas que hacemos cine somos unas privilegiadas, y, como si eso no fuera suficiente, queremos convertirnos a través de nuestros trabajos y discursos en modelos de libertad y “guayismo”.

Mis películas hablan de gente normal: mis amigas y amigos, enemigas y enemigos, familia, vecinas y vecinos, compañeros y compañeras de trabajo… Del mundo que yo veo. No son marginales. Son gente normal. Los que sí somos marginales somos quienes vivimos inmersos en el mundo del cine y una supuesta “elite cultural”.

Tu cine no renuncia a empujar al espectador a lugares más grises, ahondar en referencias y autorreferencias y sacarlo del acomodamiento. ¿Es Azken agurra una película para todos los públicos?

Cuando dirijo proyectos escritos por mí, lo hago para mí. Es decir, siempre tengo en mi cabeza una película que me gustaría ver como espectador. Pero diría que hago películas para todo el mundo, porque, guste o no, una película mía siempre respeta la inteligencia de la persona que la vea.

Hoy en día, el objetivo en el cine (en la cultura en general) es domar al espectador. El objetivo ha pasado a ser hacer una película convencional. Para los diferentes agentes del mundo del cine, incluidos los festivales, el éxito es hacer películas convencionales y cada vez más caras, que ofrezcan entretenimiento y de las que se hable en las tertulias de radio y otros medios. Eso es lo que les ofrece un brillo instantáneo y rendimiento económico, entre otras cosas.

A mí no me interesa el cine (la cultura) panfletario. Eso no quiere decir que no tenga interés en asuntos sociales o políticos, pero pido tanto a mis trabajos como a los del resto de creadores y creadoras, que intenten hacerlo de manera inteligente y sutil. Que me descubran, muestren o me hagan sentir algo nuevo. Que dejen huella. 

Koldo Almandoz "Azken agurra"

¿Cómo estableces la base de la película para después permitirte derrapar sobre ella y que el espectador no se maree en ese derrapaje y te acompañe en esos divertimentos?

Esos derrapajes a los que te refieres –me ha gustado el concepto– suponen la parte que más me gusta de hacer una película. A fin de cuentas, se trata de usar el lenguaje cinematográfico. 

No me interesa nada el cine intenso de plano-contraplano que prevalece hoy en día. Me gusta exprimir las posibilidades del lenguaje cinematográfico y llevarlas a límite, tomar riesgos. Si tengo que pasar dos años en un proyecto, necesito espacio para cambiar un poco el guion y divertirme un poco.

Ofrezco al espectador o la espectadora mi mundo y mis referencias. ¿Qué más podría ofrecer, si no? Imaginemos que leo un libro de Virginie Despentes. Me guste o no el libro, quiero que me ofrezca el mundo y las referencias de la escritora. De lo contrario, hubiera escogido una de esas novelas que escriben las presentadoras y los presentadores de informativos.

La música está muy presente en la película, bastante más que en tus otras películas, y se ve que está muy elaborada. ¿Cómo ha sido la colaboración con Aitor Etxebarria?

En esta película hay mucho trabajo, muchas pruebas y muchas idas y venidas. Nos ha constado encontrar el concepto musical. Para desgracia de Aitor, me encanta la creación musical y puedo ser muy tiquismiquis. Para mi fortuna, a Aitor le gusta comenzar a trabajar desde el principio. Se implica mucho en la película y mis noes suponen para él un desafío y una motivación. No abandona, no se conforma, no tiene miedo.

La participación de Aitor está presente antes de comenzar a rodar. Me fascina la música que hace, y también la manera en la que la hace. Somos, al mismo tiempo, exigentes y generosos el uno con el otro. Y llevar eso en el mundo del cine es muy difícil. 

"Último adiós"

Existe una conexión clara entre Azken agurra y tu anterior película Sipo phantasma. ¿Qué te ocurre con los cruceros?

Los cruceros son una metáfora perfecta de la vida y la sociedad actual. Son una destilación de nuestro mundo y nuestra realidad. Son universos concentrados con su propia sociedad, economía, cultura, política, legislación, administración, arquitectura y todos los demás elementos que quieras.

Haría una tesis completa sobre los cruceros, pero creo que ya he dado una buena chapara. Lo único, un apunte: a menudo se nos olvida que al mando de un crucero puede estar el capitán Schettino

La película se estrenará en el Zinemaldia. ¿Qué lugar le atribuyes al festival dentro del ecosistema cinematográfico vasco?

El Zinemaldia es el principal festival de cine internacional de España. Y aunque nosotros y nosotras solemos tener presencia, esa presencia es debida a completar cupos. Creo que las instituciones vascas que sostienen el Zinemaldia deberían ejercer más fuerza para que nuestro cine sea cuidado mejor. Pero ¿existe competencia para ello? ¿Qué es “nuestro cine”? Las charlas de siempre.

¿Pides algo a Maialen Beloki de cara al nuevo periodo que dirigirá?

El Zinemaldia vive bajo la presión de muchos intereses diferentes y el criterio de las personas que lo dirigen. Maialen Beloki no se enfrenta a un trabajo fácil, pero creo que cuenta con sensibilidad no solo hacia el cine vasco sino también hacia un cine más valiente.

Yo no soy nadie para pedir nada a Beloki, pero le deseo fuerza y suerte para convertir esta nueva época en una verdadera “nueva época”.

¿Qué deseas a Azken agurra?

Una larga vida.

"Azken agurra" filmaren trailerra

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