La Fiscalía recurre el tercer grado a Henri Parot por considerarlo "prematuro"
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recurrido el tercer grado penitenciario que concedió la Consejería de Justicia el Gobierno Vasco al exdirigente de ETA Henri Parot, por considerarlo “prematuro”.
La Fiscalía ha presentado el recurso ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
Parot ya disfrutaba desde el pasado año del régimen de semilibertad en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario que le concedió el Gobierno Vasco, que le ha permitido durante este período salir de la prisión de lunes a viernes para tareas de voluntariado con la obligación de volver a dormir en la cárcel.
La Fiscalía, en su escrito, reconoce la evolución favorable del interno durante el cumplimiento de la condena, así como el correcto desarrollo de la modalidad de semilibertad, la ausencia de incidencias y la existencia de apoyo social y familiar.
No obstante, sostiene que el tiempo transcurrido desde la aplicación de dicho régimen es todavía insuficiente para considerar plenamente consolidados los factores que permitirían acceder al régimen de semilibertad propio del tercer grado y opina que la actual situación de cumplimiento mediante el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario permite continuar observando su evolución y consolidar los avances apreciados, sin necesidad de anticipar en este momento el acceso al tercer grado.
El recurso subraya que la clasificación penitenciaria debe basarse en una valoración individualizada y global de todas las circunstancias concurrentes, incluyendo la evolución tratamental, el historial delictivo y el pronóstico de reinserción social. En este sentido, la Fiscalía recuerda la gravedad de los delitos por los que fue condenado Henri Parot.
Parot ingresó en prisión en 1990, en cumplimiento de una condena acumulada de 40 años.
El año pasado ya disfrutó de un permiso penitenciario de seis días, avalado por el juez de vigilancia de la Audiencia Nacional, que tuvo en cuenta una misiva del preso dirigida a la Junta de Tratamiento en la que reiteraba su rechazo a "todas las violencias" y señalaba que a sus 67 años, 35 de ellos encarcelado, consideraba necesario "reconocer el sufrimiento ocasionado y tratar en la medida de lo posible de repararlo".
En aquella ocasión, el juez destacó que el penado había superado las tres cuartas partes de condena, tenía una evolución favorable en la que no constaban sanciones y participaba en actividades programadas penitenciarias, además de haber disfrutado con anterioridad de dos permisos de salida de dos días sin ninguna incidencia y valorar que el riesgo de fuga es muy bajo.