El desahucio de Maricarmen provoca un nuevo cisma en la política española
El desahucio de la anciana Maricarmen llevado a cabo este pasado miércoles ha echado más leña al fuego en la política española.
La comisión judicial ejecutó este miércoles el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años con discapacidad que residía desde hace siete décadas en una vivienda de la calle Alcalde Sáinz de Baranda de Madrid, después de que activistas intentaran impedirlo y fueran desalojados por la Policía Nacional.
Tras un dispositivo policial que se prolongó durante más de siete horas, la anciana octogenaria fue desalojada a la una de la tarde y salió a la calle en camilla, camino del hospital Gregorio Marañón para revisar su estado de salud.
Desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de la ONU, llegó la reacción del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien anunció un decreto para evitar este tipo de situación, que tachó de “tragedia social”, y reiteró las críticas al Ayuntamiento y al Gobierno de la Comunidad de Madrid, a la que acusó de "vanagloriarse" de que los fondos buitres pueden comprar viviendas de protección oficial en la región y de rechazar cualquier tipo de intervención en el mercado.
Sumar, por su parte, pidió que el real decreto de ley de vivienda llegue al Consejo de Ministros el próximo martes, y que en su caso, se decretara la expropiación de la vivienda de Maricarmen.
El decreto que prorrogaba la moratoria de los desahucios y la protección a hogares vulnerables fue derogado en el Congreso el pasado febrero con los votos del PP, Vox y Junts.
A juicio de Sánchez, es "imperioso" aprobar una ley no solo para resolver la tragedia social que supone ese desahucio, sino también para abordar en su conjunto el problema de la vivienda.
Protestas ante el ático de Ayuso
Mientras se sucedía esta cadena de reacciones, miles de personas se reunían ante el ático comprado por la Comunidad de Madrid, fuente de una gran polémica, para reclamar que se ceda la vivienda a Maricarmen.