Macron prohíbe las manifestaciones que no sean convocadas por sindicatos
El presidente francés trata de impedir las movilizaciones de los 'chalecos amarillos' para evitar disturbios que atribuye a la extrema izquierda, a la que acusa de querer "hacer caer la República".
Con la mirada puesta en este fin de semana, en el que hay nuevas convocatorias de movilizaciones por parte de los 'chalecos amarillos' y estudiantes, el gobierno francés prohibirá todas las manifestaciones que no estén convocadas por sindicatos. Estos no se encuentran entre los convocantes por lo que, en la práctica, se trata de una prohibición masiva de manifestaciones. El Estado francés está adoptando medidas restrictivas como toques de queda o estudiar la suspensión de redes sociales.
Las autoridades francesas tratan así de evitar que se repitan los disturbios del pasado fin de semana. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado este jueves la adopción de nuevas medidas para restablecer el orden público, proteger los edificios públicos y evitar daños en comercios, entre las que destaca la prohibición de todas las movilizaciones de organizaciones no sindicales.
En este contexto, Macron ha anunciado la celebración de un Consejo de Defensa bajo su presidencia este viernes para decidir nuevas medidas, mientras varios miembros del Gobierno se desplazarán al terreno para seguir la situación. Además, ha defendido la respuesta de las autoridades y ha agradecido al ministro del Interior su labor, reconociendo “la presión a la que están sometidas las fuerzas de seguridad”.
En paralelo, el Ejecutivo francés mantendrá contactos con sindicatos, partidos políticos, alcaldes y otros representantes sociales, ha agregado. El próximo lunes, el primer ministro y el Gobierno reunirán a estudiantes de secundaria y universitarios, docentes, organizaciones sindicales y empresariales, representantes territoriales y parlamentarios para abordar las reivindicaciones, especialmente las de los jóvenes.
El mandatario galo ha distinguido entre los actos que ha calificado de "políticos y sediciosos", atribuidos a grupos organizados de extrema izquierda cuyo objetivo sería "hacer caer la República", y otros episodios de delincuencia. Sobre los primeros, ha advertido de que se trata de acciones "extremadamente peligrosas", marcadas por la violencia y la planificación previa, y ha reclamado firmeza frente a ambos tipos de conductas.
De acuerdo con el Código Penal francés (artículo 431-9), organizar en la vía pública una manifestación prohibida o no declarada constituye un delito castigado con seis meses de prisión y una multa de 7.500 euros.
Prohibiciones en todo el país
Al anuncio de Macron le ha sucedido una cascada de reacciones por parte de las prefecturas de distintas regiones del país en línea con limitar las protestas los próximos días, con la vista puesta principalmente en la jornada del sábado. Así las autoridades de algunas de las principales ciudades francesas, incluidas París, Lyon o Niza, han anunciado la prohibición de convocatorias para estos días.
En París, donde ya hoy ha habido prohibiciones, la prefectura de Policía ha vetado una protesta convocada por Interfac Île-de-France, que representa a estudiantes de las asambleas generales universitarias. Sin embargo, esta prohibición ha sido más tarde suspendida tras un procedimiento sumario en el Tribunal Administrativo de París. El alcalde de la capital francesa ha instado a la población a "extremar la vigilancia” ante el riesgo de nuevos actos de violencia “cometidos por los vándalos”.
En Niza, la prefectura de los Alpes Marítimos ha prohibido asimismo "todas las concentraciones, procesiones y manifestaciones de protesta" en el centro de la ciudad, desde las 8.00 horas de la mañana hasta la medianoche, debido a los "riesgos de desorden público". En Lyon ya se había decretado la prohibición de de todas las manifestaciones previstas este sábado en la ciudad, antes incluso del anuncio de Macron.