Reacciones políticas ante la muerte de Maricarmen: desde las condolencias a la indignación
La muerte de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 desahuciada en Madrid, símbolo da le lucha por la vivienda, ha generado una nueva ola de indignación en la sociedad y reacciones en el ámbito político.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha trasladado pésame, y ha mostrado su apoyo tanto al entorno de Maricarmen como a "todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia". "Descanse en paz", ha agregado.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha apelado al "respeto", y ha rechazado una "utilización interesada" de su caso: "Ni campaña, ni partidos".
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha denunciado que Maricarmen “no ha muerto, la han asesinado los buitres que querían quedarse con su casa, la justicia y las administraciones que lo permitieron. Que su memoria sirva para que caiga de una vez el negocio de la vivienda en este país”.
Desde el Congreso de los Diputados, Oskar Matute, de EH Bildu, tras mostrar sus condolencias, ha asegurado que “su lucha puso cara a la emergencia habitacional y agitó millones de conciencias”, y que “el mejor homenaje” sería “que nunca nadie pase por lo mismo”.
El portavoz de ERC en la cámara, Gabriel Rufián, ha compartido la noticia en X con un escueto: “Qué hijos de puta”.
La presidenta de Navarra, María Chivite, ha emplazado a que "Maricarmen no quede en un símbolo".
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, uno de los convocantes de la huelga general del 11 de noviembre, ha lamentado que la muerte se produce "por la crueldad de un sistema que la echó de su casa y la dejó en la calle, enferma".
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, ha asegurado que "la especulación y el rentismo ha terminado de matar a Maricarmen".